EXPOSICI√ďN PASADA

En repetición

Valencia

2022

Pol Pintó. El gesto como idea como gesto

 

Una parte decisiva de las obras de arte contempor√°neo es el encuentro y la consecuci√≥n de un gesto. Un √ļnico gesto que resulte completo y que, al hacerse, plantee otras cuestiones m√°s all√° de su acci√≥n propia, m√°s all√° incluso de la superficie donde tenga lugar. Estos gestos no pueden estar ya aislados de la idea que supone pensarlos, ni del arte que los acepta como parte intr√≠nseca de las obras, entendidos como una porci√≥n de inmaterialidad simb√≥lica. Cuando se plantea uno de ellos, se est√° planteando un mundo y un marco: el primero porque vincular√° la obra con unas referencias amplias; el segundo, porque le otorgar√° un rasgo diferenciador dentro de ellas. Tras el encuentro y la puesta en pr√°ctica, vendr√° la repetici√≥n formal del gesto. En cada nuevo intento, se reiterar√° lo posible, pero se alcanzar√° lo distintivo que aporta cada leve repetici√≥n y su diferencia y que permitir√° seguir anhelando la exacta repetici√≥n del primer gesto. Como nos ense√Īara Giles Deleuze, ¬ędebemos distinguir la repetici√≥n de la generalidad¬Ľ. Esta ¬ęexpresa un punto de vista seg√ļn el cual un t√©rmino puede ser intercambiado por otro, sustituido por otro t√©rmino¬Ľ, mientras que ¬ęla repetici√≥n como conducta y como punto de vista concierne a una singularidad incambiable e insustituible¬Ľ. En este contexto, llamaremos serie a un conjunto de intentos que perpetuar√°n un mismo gesto, que compondr√°n, a su vez, un estilo de hacer.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† En su corta trayectoria, Pol Pint√≥ (Barcelona, 1993) ha reiterado un gesto a trav√©s de una repetici√≥n que busca ser siempre el primero y que, sin embargo, alcanza ciertas conductas de generalidad. Las l√≠neas trazadas sobre los muros del espacio urbano se han adecuado al espacio codificado de la galer√≠a de arte y han mutado su sentido, aunque no su significado. Cada l√≠nea persiste en su empe√Īo de registrar un lapso que recordar√° su duraci√≥n, pero los ojos que los ver√°n ser√°n otros o, si no, al menos tendr√°n en su mirada otro peso y unas aspiraciones tambi√©n distintas. Cuando el artista pinta los muros, trabaja con cordel de trazado o tiral√≠neas de obra para marcar cada leve golpe y dejar su rastro. La rapidez es esencial en el espacio p√ļblico, por m√°s que estas l√≠neas no sean tags hedonistas ni proclamas pol√≠ticas colectivas. Porque el espacio de lo pol√≠tico lo es tambi√©n de la confrontaci√≥n entre lo dicho y lo pensado, entre lo dicho por unos y lo pensado (y dicho) por otros; entre lo permitido y lo prohibido. Dentro de la galer√≠a, no obstante, se permite hacer otros usos de esa t√©cnica, porque un mismo gesto ser√° recibido de manera diversa.

         No en vano, el artista ha creado un espacio de transición entre la calle y la galería. En la parte más cercana al gran ventanal y a la puerta de entrada, pero ya dentro de Vangar, Pol ha marcado las dos paredes laterales con líneas verticales que recuerdan una trama, pero que son realmente los registros de un tiempo. Ambas paredes confluyen en una cortina colocada en paralelo al ventanal, formada por las cuerdas del tiralíneas empleadas para realizar estas y otras obras anteriores. Los objetos que sirvieron como marcadores, son ahora resto, residuo y también elemento físico, y acogen todos los leves gestos realizados con ellos. Son recipiente y tinta; mano y herramienta.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† En este trabajo sutil, cada leve cambio implica una fuerza. Los t√≠tulos son pistas de que hay b√ļsqueda y encuentro, pero tambi√©n desconcierto y una clara necesidad de avanzar entre las dudas. Varias obras realizadas en 2020 son nombradas Untitled, pero ese mismo a√Īo y los siguientes van apareciendo otros t√≠tulos m√°s orientadores, incluso expl√≠citos. Fuga y An action son ejemplos directos: la primera reproduce una forma caracter√≠stica del espacio urbano dentro de un lienzo, un punto de origen a partir del cual surgen l√≠neas en abanico. La segunda solo es un gesto que se desparrama, se desborda sobre la superficie del lienzo, por lo general telas sin ‚Äėpreparar‚Äô que acogen la pintura como quien derramara un l√≠quido. Ocurre de manera similar con Repetition, que es toda una declaraci√≥n de intenciones. Otros t√≠tulos marcan un c√≥digo (L3 / 5.50) y una serie de varias obras indica un camino. Son las tituladas Empty Landscape, en las que la parte central queda vac√≠a, sin pintar, y los registros aparecen escorados a sus lados verticales. Las aristas de los soportes (aqu√≠ son tablas con base de gesso) reciben una explosi√≥n del pigmento lanzado con el tiral√≠neas, contaminando el resto, pero permitiendo el vaciamiento de la parte central. Este lugar deshabitado, abandonado ahora, fue en la tradici√≥n pict√≥rica all√≠ donde ocurr√≠an los eventos m√°s significativos, donde se mostraban las figuras principales y emerg√≠an las luces m√°s trabajadas. Son los l√≠mites del espacio de representaci√≥n los que crean una tensi√≥n entre el fuera y el dentro; a modo de espacios de transici√≥n entre dos maneras de entender la pulsi√≥n creativa: si entenderse como acto p√ļblico o verse como gesto art√≠stico.

         Los cuadros son registros mudos; no escuchamos la cuerda golpeando sobre su superficie, ni el ritmo de latidos que generan, al lanzarlos continuadamente, una pulsación. Eso debemos imaginarlo como quien imagina un gesto repetido a partir de la marca escrita. Estas piezas se comportan como partituras de acciones previas que deberemos leer e interpretar a partir de las líneas, a partir de entender los gestos que las iniciaron.

 

√Ālvaro de los √Āngeles